Lunes, 03 de agosto de 2020 - 17:33 h
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HOMENAJE DE GRATITUD A JUSTO DEL VAL

Su empuje para fundar, con otros a los que no podemos olvidar por la respuesta positiva desde el primer momento, la Peña de los Taxistas Segovianos en Madrid, ha significado la mejor muestra de un comportamiento simpático a los ojos de todos y eficaz.

En nuestro tiempo uno de sus hijos ausentes es Junto del Val San Juan. De muchacho hubo de emigrar con dolor -todas las despedidas son dolorosas y las de la tierra muerden con más fuerza- para luchar en Madrid con tesón. Ha marcado una vida con tres únicas armas empleadas a fondo en todo su trayectoria humana y profesional, el trabajo duro, sin reloj que lo gradúe, la honradez acrisolada y el amor a su cuna segoviana. Y en ese reto de entrega ha sabido aglutinar los sentimientos con la realidad, tan distinta y tan prosaica.

 

 

 

Su empuje para fundar, con otros a los que no podemos olvidar por la respuesta positiva desde el primer momento, la Peña de los Taxistas Segovianos en Madrid, ha significado la mejor muestra de un comportamiento simpático a los ojos de todos y eficaz y puntual para los que reclamaban sus servicios, sabiendo del prestigio profesional de quienes lo dispensaban. Acurrucados en el nombre de Segovia, que se leía bien claro en el vehículo,  actuaban ganando voluntades, de propios y extraños,  para su Tierra.

Son miles los acontecimientos de servicios en los que se han distinguido: auxilio de todo tipo, urgencias resueltas, traslados de heridos, auxilio a parturientas -cuyos retoños deberían ser tenidos como segovianos pues nacieron con su nombre escrito en su paritorio- tranquilidad y  sosiego para quien a perdido su documentación y la recibe en su domicilio llevada por quien le llevó en su coche por la mañana: solidaridad siempre, siempre sonrisas, aun cuando el drama esté en el alma del que va al volante. Puede que el lector vea en mis palabras un mundo idílico, cuando él ha tenido alguna experiencia negativas. Tal vez, pero, amigo, un garbanzo negro, jamás se carga el cocido.

Lo que no es dudoso es la trayectoria de treinta años de miles de segovianos, aglutinados en la Peña que presidía Justo del Val, en el mejor servicio a la gente toda de la gran ciudad, sorteando riesgos y con humildad en la acción. Justo del Val ha sido un capitán eficaz de un ejercito de segovianos, orgullosos de su Tierra, que trataban de ganarse la vida con gran esfuerzo y no poco riesgo - la noche de la gran ciudad puede ser una delicia, pero también una trampa mortal- prosperando ciertamente, pero con objetivos muy por encima de su tarea,como honrar a la Segovia de todos, los presentes y los idos, sirviendo a los demás en ella y lejos de ella. Que el resultado no es otro que un amor compartido. Segovia es de todos y por ella luchamos todos.

 

(10/05/2014)